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Muerte en Afganistán

Rupert Hamer, del Sunday Mirror, muere en una explosión

El terrible final de un periodista británico en Afganistán

Un fotógrafo del mismo diario está gravemente herido

Periodista Digital, 11 de enero de 2010 


 Un periodista británico del Sunday Mirror que se encontraba con el Ejército estadounidense ha muerto y otro ha sufrido heridas graves por una explosión en Afganistán. Rupert Hamer, corresponsal de defensa del Sunday Mirror, murió al estallar un artefacto explosivo artesanal cuando acompañaba a un cuerpo de infantes de la marina estadounidense cerca de Nawa, al sur de Afganistán.

Un fotógrafo de ese mismo periódico, Philip Coburn, resultó herido en la deflagración y se encuentra en estado grave pero estable. Los dos periodistas habían llegado a Afganistán el 31 de diciembre y debían permanecer en ese país un mes.

Tina Weaver, jefe de redacción del Sunday Mirror: "Rupert Hamer era un periodista con mucha experiencia, muy respetado y valiente que había trabajado en Irak y en Afganistán en varias oportunidades”. "Era su quinto viaje a Afganistán, donde había logrado forjar una sólida amistad con muchos soldados que prestan allá su servicio"

SOLDADOS MUERTOS

Ademas, un infante de la marina norteamericana y un miembro del ejército afgano también perdieron la vida en esta explosión, y que otros cuatro militares estadounidenses sufrieron heridas graves.

Un total de 246 soldados británicos han perdido la vida en Afganistán desde 2001 cuando comenzó la ofensiva occidental para desalojar a los talibanes del poder.

(Agencias)

 

 
Artículo

Periodismo poético

Aspirar a un premio ´Príncipe de Asturias´ para un poeta y periodista de toda la vida y, además, malagueño, es una propuesta que no tiene resquicios


Artículo aparecido en La Opinión de Málaga' (5-12-2010)

CARLOS PÉREZ ARIZA Manuel Alcántara es un periodista clásico. Un poeta de garra y un ser humano, en toda la extensión de la palabra machadiana, bueno. Por eso lo han propuesto como candidato a ese galardón de la cultura. No es que se lo merezca es que no tenemos duda alguna en que deben dárselo. Su trayectoria, su actualidad como periodista del día a día, su calidad literaria como poeta, su humanidad generosa así lo señalan. Ya en Málaga se le reconoce como un padre de la cultura contemporánea, sólo le falta esa designación principesca para que reine en el extenso territorio de la literatura.
Desde
1951, Alcántara es un habitante del mundo de las letras. Es también un malagueño que ha vuelto a su ciudad, que conoció en 1928 desde su barrio de La Victoria, tras muchos años escribiendo fuera de ella. Un niño de la guerra, que se hizo poeta en el Madrid en los cafés literarios de los años cincuenta, cuando la posguerra era una forma de vivir y aún en esos recintos de recitaba poesía.
La escritura poética, ha dicho Alcántara, es un ejercicio indefinible, aunque su poesía intenta definir la vida misma. Hace del columnismo una labor de orfebrería de la actualidad. Ha sido cronista deportivo, en los tiempos en que eran cultos; y no es que se tome la vida con buen humor, sino que hace de su vida una forma de fino análisis donde este es la guía.

En estos tiempos de crisis del periodismo. Donde los cánones de la prensa escrita se tambalean para instaurar formas que imponen las nuevas tecnologías, Manuel Alcántara demuestra a diario que el buen periodismo sigue siendo la buena literatura. Que todo lo que no es clásico es plagio. Sus columnas se leen como quien degusta un bocato di cardinale. Te ilustran sin que sientas que te están dictando una lección.
Es un periodismo en desuso, pero que nos recuerda para lo que sirve éste aún hoy en día, cuando los periódicos se enfrentan a una pérdida acelerada de lectores. Las grandes cabeceras españolas cerraron el año con una previsión superior al 10 por ciento, según la OJD.

Para paliar esto se pueden adoptar medidas basadas en las tecnologías, en los recursos del periodismo digitalizado, en mandar las noticias a las diminutas pantallas de los teléfonos móviles, pero lo que está en el fondo del asunto es, como diría Gabriel García Márquez, la esencia literaria del periodismo bien escrito. Y en eso, Alcántara es un maestro.

Por eso, este Premio Príncipe de Asturias de las Letras, no es uno más de su larga lista. Tiene la significación de que, de otorgárselo y eso esperamos, se lo darían a un periodista que es un gran poeta o viceversa. Que ha defendido desde sus sonetos y sus columnas la esencia misma del ser humano en sociedad: la libertad de expresión. Ese día, maestro Alcántara, puede que también se dé el milagro del que hemos hablado alguna vez y es que este Mare Nostrum sea de ginebra. Si no es así, brindaremos igualmente con usted que es un príncipe desde hace muchos años.

 

 
Entrevista

Enrique Romero: “El toro existe gracias a la fiesta y para defender al toro hay que defenderla”

 

El periodista malagueño nos desgrana los entresijos del libro ‘Toros para todos’ que ya ha alcanzado su séptima edición. El toro y el campo bravo, protagonistas de excepción.

 

Por M.J.


 

ENRIQUE ROMERO, EN UNA FOTO DE ARCHIVO



¿Cómo surgió la idea de plasmar 'Toros para Todos’ en un libro?

Por varias razones, las historias que estábamos viendo eran tan singulares y tan bonitas y encerraban una moraleja para la vida de las personas, que yo pensé que además de ser interesante por el contenido podía ser un motivo de reflexión y eso me incentivó a escribirlas. Además, contar también las vivencias del campo bravo, la dehesa, porque hay muchas vivencias que son grandes desconocidas.

 

El hecho de alcanzar la séptima edición, ¿ha superado las expectativas?

La verdad que con el libro ha pasado como con el programa de televisión. Cuando me planteo, diseño y me imagino el programa con un formato exclusivo pienso que va a tener éxito, que será interesante, pero nunca me planteo que va a batir récord de audiencia. No podía imaginarme ese impacto social. Yo pensé que el libo iba a caer bien, pero nunca pensé que alcanzaría unas cifras de venta tan altas porque esas cosas sin muy difíciles.

 

¿Por qué es distinto este libro al resto de publicaciones taurinas?

No se parece en nada a ningún libro que yo haya visto de toros. Expresa el corazón y las sensaciones del campo bravo. Se va al núcleo, a las vivencias. Cuenta la aventuras, las peripecias que no se han contado hasta ahora de una ganadería o de los animales que conviven en el campo. En todo el libro no hay ninguna foto de un torero vestido de luces. Las fotos, que son muy especiales, las ha captado el propio realizador del programa y tampoco son normales. No he visto nada similar en ningún otro libro de toros. Son momentos que forman parte de una historia en la que el toro es protagonista.

 

Uno de los aspectos más llamativos del libro es la fábula del becerro ‘Almansito’ cuyo desenlace es el propio indulto del animal. ¿Es una manera de desmontar ciertos mitos de la relación toro-torero?

La realidad de la historia surge cuando vamos a hacer el reportaje. La expresión del toro me conmovió la expresión de los ojos que en el toreo son fundamentales. Cuando me fijé en los ojos me transmitieron mucha ternura, y  eso de alguna forma se me trajo a la cabeza la vida de muchas personas que entregan su vida por un objetivo; su familia, su trabajo, por amigos…Se me vino a la mente la constancia, el esfuerzo. La fábula es un paralelismo entre ese toro desde que era becerrito lucha por un objetivo con el esfuerzo vital de muchas personas. Hay un contenido de tristeza porque realmente Almansito se prepara toda su vida para conseguir el indulto pero no consigue sobrevivir para disfrutar de él.

 

Junto al libro también viene un DVD de los reportajes del programa ¿Cuál de ellos se merece el ‘Orobroy’?

Hay muchos, pero especialmente emotivo es el del caballo Capitán. Es una historia conmovedora. Muy trágica, muy triste. El caballo muere durante la grabación. Muere el último día de trabajo de su vida. El ganadero había decidido que lo iba a jubilar para que no siguiera en las labores del campo y ese día lo mata una vaca brava en el campo. El vídeo emociona. Y la historia que se recoge en el libro refleja buena parte de la carga de sentimientos.

 

¿Qué se mueve en ‘Toros para Todos’ cuando se acaba la temporada?

 El equipo trabaja a destajo durante diez meses. No hay horarios. Una vez que termina la temporada, el equipo desaparece. Yo me voy a Quito, a la feria de Ecuador, como especialista español, pero el productor desconecta el teléfono y está ilocalizable hasta enero, al igual que el realizador. Están saturados de todo el esfuerzo.

 

¿Hay algún proyecto de nuevas publicaciones?

La fábula de Almansito está abierta y hay muchas historias que contar. Si tengo tiempo y mi mente me lo permite, mi ilusión es sacar un segundo tomo de ‘Toros para Todos’. Sólo por las fotos que se han quedado sin publicar, merece la pena.

 

 En claves más generales, ¿la información taurina ocupa el lugar que se merece?

 La tauromaquia en sí, no ocupa el lugar que se merece, pero es por un complejo absurdo que está tomando la sociedad, que cree que lo toros no son políticamente correcto.  Y ese error surge desde la ignorancia de los que se muestran contrarios a la fiesta porque desconocen el núcleo. Fundamentalmente desconocen al toro. Lo más grande y lo más importante es que el toro existe gracias a la fiesta y para defender al toro hay que defender la fiesta.

 

Un consejo a los que quieran adentrarse en el mundo del toro y conocer más sobre la tauromaquia

Que se acerquen al toro, que no vayan a la plaza hasta conocer el toro bravo, porque la plaza es el último capítulo del libro de la tauromaquia. Piensan que los toros se circunscriben a la plaza y los capítulos más importantes escriben antes, en el campo.

 

 

 

 
'Calle cartas al viento' por Juan Gaitán

Calle Cartas al viento

Por Juan Gaitán

Hay artículos que se escriben con urgencia, con la premura del reloj y de la hora de cierre, máxima fuente de inspiración del columnista. Otros, en cambio, tienen un proceso más largo, si no de escritura (después de más de veinte años de oficio uno se habitúa a teclear las columnas deprisa y de una vez) sí de maquinación. Éste es uno de esos. Comenzó a formarse el martes, durante una comida entre amigos, algunos de ellos reconocidos periodistas. A todos nos alegró ese día que el Ayuntamiento se hubiera acordado de Paco Fadón poniendo su nombre a una calle. Más que merecido. Fadón ha dado más de media vida a esta ciudad, ha hecho mucho y bien a Málaga y al periodismo local. Así lo entendíamos todos, y también nos pareció que sería una buena idea seguir con la tónica. Mi hermano electo Agustín Lomeña fue el primero en señalar que hay otros periodistas que merecen sin duda alguna el mismo reconocimiento. ´Gonzalo Fausto´, dijo de repente, "pero no una calle con ese nombre, una rotulada ´Cartas al viento´, como sus comentarios". Qué puntería, Agustín, compadre. Ya me gustaría a mí vivir en una calle llamada así, una calle a la que me llegaran cartas, una dirección que escribir en los remites: "c/ Cartas al viento, 7".
Gonzalo Fausto García Morillas trabajaba en una emisora de radio de Tetuán cuando a finales de los años 50 comenzó a lanzar sus ´Cartas al viento´. Luego, siendo una auténtica estrella de la radio las trajo a Málaga a principios de los 70, a aquella Radio Juventud que fue escuela de muchos periodistas, para acabar emitiendo la última en Radio Popular, hace más de diez años, cuando se jubiló. Sin embargo, hoy todavía mucha gente recuerda aquellas columnas radiofónicas, la exquisita manera en que estaban escritas y leídas, la gracia que escondían.
Gonzalo Fausto no sólo hizo las ´Cartas al viento´. Fue, durante años, autor de impagables reportajes en la prensa, hábil siempre para encontrar el adjetivo adecuado, exacto, capaz no sólo de informar, sino de emocionar, del mismo modo que sus críticas de arte siguen rodando, vivas como el primer día, en cientos de páginas web. Y bailó una vez con Elizabeht Taylor: "¿de verdad tiene los ojos color violeta?", le pregunté. "Sí", me contestó, y asomó a su cara una pícara sonrisa.
No creo que sea una mala idea del todo. Una calle llamada ´Cartas al viento´, una calle en la que vivir, o en la que quedar con los amigos. Una calle dedicada a un periodista que todavía hoy es una referencia en la ciudad. Cuanto más lo pienso, más me parece una buena idea. Igual que aquella otra propuesta, surgida en esa comida en casa del ´Bere´. Una calle que tuviera el nombre con la que Paco Javier Bueno saludaba a diario. Una calle llamada "buenas tardes, señor alcalde". Calles, en fin, que honraran un tiempo en que el periodismo y los periodistas tenían otra elegancia.


* Artículo publicado en 'La opinión de Málaga' el 23/10/2009

 
Inauguración calle Paco Fadón

Gran asistencia de amigos y compañeros en la inauguración de la calle Paco Fadón


En un emotivo acto, presidido por el Alcalde de Málaga, Francisco de la Torre  y en  el que intervino  también el Presidente de la Asociación de la Prensa de Málaga y de la Federación Andaluza de Asociaciones de la Prensa, Andrés García Maldonado, ha tenido lugar la inauguración de esta nueva calle que lleva el nombre de este periodista insigne, artesano de la palabra y maestro de la pluma. Paco Fadón y el descubrimiento  de la placa que lleva su nombre, estuvo arropado por más de medio centenar de amigos y compañeros de profesión que no quisieron perderse esta ocasión, una de las escasas en la que se reconoce en esta ciudad la trayectoria profesional de un periodista, que tiene en este caso aún más valor cuando ese periodista está vivo.


Viñeta de Idígoras publicada en DIARIO SUR


El nomenclátor de la ciudad de Málaga cuenta ya con el nombre del periodista, amigo y compañero Paco Fadón, profesional de una dilatada carrera y que a pesar de encontrarse jubilado sigue participando en diversas actividades relacionadas con el periodismo y la cultura.



 
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